
Seguimos informando los lanzamientos de libros de cara a la Feria del Libro. El 16 de abril estará en las librerías una edición corregida y aumentada de «López Rega, el peronismo y la Triple A» (Aguilar), del periodista Marcelo Larraquy (tambien autor de Galimberti junto a Roberto Caballero y Fuimos soldados). eBlog entrevistó a Larraquy y acá está la primera parte:
-¿Cuándo y porqué se te ocurrió escribir sobre López Rega?
-Después de publicar Galimberti. El libro había tenido mucho suceso en el público y buena consideración por parte de la crítica. Algo infrecuente. Durante ese trabajo, a mí los años setenta me habían impresionado mucho, me generaban mucha inquietud e intriga. Después de editado el libro, seguía viendo a gente que había entrevistado. Tenía necesidad de saber y entender más y quería seguir escribiendo. Tenía algunas ideas, las más variadas, hasta que Daniel Guebel, que es un escritor de nota, me comentó «por qué no hacés El Brujo?». Al principio dudé porque sentía que fuera de la novela, iba a ser imposible contarlo, y ante la falta de información, podía quedar atrapado en esa perspectiva. La falta de información suele disparar la imaginación. Y también contaba el hecho de que yo tenía cierto rechazo por la figura de López Rega. Y esto es un obstáculo para encarar un proyecto, te veta la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos. Además había una cosa muy rara que me ocurría: soñaba mucho con López en ese período de juntar material. Y en todos los sueños se me aparecía como algo inasible. Recuerdo haber soñado una visita en un geriátrico, y él se iba escapando por distintas habitaciones hasta que lo encontraba escondido en la terraza, casi en estado de indefensión, y me decía «no vas a poder, aunque lo intentes, no vas a poder…». Finalmente pensé que si lo ponía en un laboratorio y me dedicaba a examinar su figura y pensarlo, iba a poder entender porqué actuó como lo hizo.
-¿Por qué? ¿Qué descubriste de López Rega?
-Que era un emergente del justicialismo. Podía ser él como cualquier otro. Alguien tenía que asumir la «tarea sucia». Lo notable es que era un hombre sin tradición en el Movimiento, con bastantes estudios sobre las ciencias ocultas y muchas frustraciones personales. Y casi en el declive de su vida encuentra una oportunidad para redimirse con el matrimonio Perón. Pero su «obra» desde el Ministerio no fue individual: contó con el apoyo implícito del peronismo ortodoxo para sus acciones de represión ilegal. López Rega era una expresión brutal de un peronismo que estaba en guerra interna, asediado por ideologías contrapuestas. Pero la idea de armar una barrera autodefensa contra la izquierda del Movimiento Justicialista, ir acorralándola y aniquilándola, no es sólo de López. Aunque él, por su ambición de poder, es una pieza importante. Creo que además de López Rega, el lector va a encontrar como funcionan ciertos mecanismos internos del peronismo.

Marcelo Larraquy
-Si López Rega no actuó sólo, entonces ¿quiénes integraron la Triple A?
-La Triple A eran bandas muchas veces autónomas entre sí, pero que operaban contra un enemigo común, que era la izquierda, básicamente. Era un instrumento del terror público. Y no tenían una jefatura única, sino un objetivo. La Triple A la componían comandos militares clandestinos, policías en actividad y retirados, fuerzas de choque de sindicatos, fuerzas de seguridad, Side, nacionalistas y peronista de derecha, entre otros grupos. Operaban en casi todas las provincias. Después del golpe militar, muchos se encolumnaron en grupos de tareas de la dictadura, y otros siguieron en los sindicatos, o continuaron delinquiendo sin una cobertura ideológica. O se fueron al exterior. Por lo pronto, el cuadro de Alberto Villar, que fue una de las cabezas policiales de la Triple A, designado por el propio Perón, continúa erguido en el Salón Dorado de la Policía Federal.
-¿Entrevistaste a algún integrante?
-Sí, pude hablar con gente que trabajaba en el Ministerio de Bienestar Social y en alguna banda de derecha, que me permitió conocer la metodología represiva desde una perspectiva más interna.
-¿Cómo fue el proceso de investigación, recolección de datos, etc.?
-Fue bastante áspero, porque las fuentes no eran sencillas. Y además el peronismo presentaba a López Rega como un elemento externo que ellos «habían combatido». Esto era contradictorio con todos los documentos y publicaciones que tenían apoyo del peronismo oficial, y que sostenían la misma línea brutal de López Rega. López Rega fue su aliado durante un par de años, aunque su figura les resultara desagradable al sindicalismo y al aparato político. Pero era el hombre que había construido su poder junto a Perón e Isabel, y no era tan fácil iniciar una campaña contra él y echarlo del poder. Cámpora, al día siguiente de la matanza de Ezeiza (en junio de 1973) no se animó a hacerlo por temor a ofender a Perón, y a la larga lo pagó con su presidencia, y con su indecisión -o con la decisión de no hacerlo- permitió que la derecha del peronismo retomara el poder.
Volviendo a la pregunta inicial, las investigaciones periodísticas no son difíciles. Hay que buscar, insistir, abrir muchas líneas de información y luego ir focalizando en lo que se supone que es importante. Ser consecuente. Y no perder la línea del relato. Pero toda investigación exigen una formación previa sobre el tema que se encara. En mi caso, estudié mucho esoterismo, tomé clases, leí los libros que López había leído, traté de reconstruir su matriz ideológica y no racional. Viajé hasta el lugar donde él se formó en las ciencias ocultas (Paso de los libres) para reconstruir sus orígenes y estuve varios días conversando con gente que lo había conocido mucho. También fui a España a buscar información sobre sus años junto a Perón en Madrid, archivos de diferentes diarios. De allí viajé a Italia y pasé una semana en la Biblioteca del Congreso italiano revisando material sobre la logia Propaganda Due (P2, que tuvo mucho poder durante el tercer gobierno peronista). Lo mismo hice en Washington, para buscar documentos desclasificados del Departamento de Estado. Y después de todo este periplo que duró casi dos años, me encerré ocho meses y lo escribí.
Próxima entrega: el rol de los medios y los periodistas en el accionar de la Triple A / Los crímenes de la Triple A en la agenda actual y el pedido de extradición a Isabel Perón.
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