El mundial aún no arrancó, pero los canales de TV salen en vivo casi todo el día para no darle ventaja a la competencia. Lo importante es trasmitir lo que sea. Pero como no hay mucho para decir, se escuchan y se ven todo tipo de pavadas disfrazadas de «notas de color». De algo mínimo como un asado al plantel o la llegada de Tongo a Alemania se hace un temón y se acumulan minutos de satélite sin contenido. Fantino ayer a la noche hablándole a dos chicas en un idioma que nadie supo bien cuál intentaba ser… daba algo de verguenza ajena. Y así muchos otros. No es que uno quiera culparlos, porque muchas veces la orden viene del medio y hay que salir con lo que sea. Pero hay estilos. No vemos la hora de que la pelota empiece a rodar y todos estos enviados hagan lo que (a veces) saben hacer.
Ayer, el coqueto Walter Nelson, salía en vivo desde la concentración argentina y como tenía puesta una llamativa camisa, su compañero el Chavo Fucks le hizo un chiste obvio: «¡Vino Matías Camisani!, que además juega muy bien». Walter Nelson, medio desconcertado, respondió:
-¿En el ascenso juega, no?
-No, es un modelo, el marido de Dolores Barreiro-, respondió Fucks.
Hay que ser justos y no mezclar todo con todo. Es cierto que lo dicho no pasa tanto en gráfica, donde en general en los diarios hay excelentes artículos y crónicas escritas por los enviados especiales (recomiendo La Nación Deportiva y leer atentamente lo que escribe Ariel Scher, de Clarín).
