Un día después, sigo sin entender los motivos para poner en tapa de VIVA a Julieta Ortega. Porque debe de haber un motivo, no? Todo lo que la bella actriz dijo y repitió y repitió fue sobre su hijo Benito y me pregunté ya varias veces si a alguien (más que a su hermano Emanuel (no canta más?) y al resto de su famosa familia) le podria llegar a interesar.
La increible entrevista del periodista Diego Heller merece todos los chanes posibles (lanzani, tsunami, katrinas, etc.). La nota naufragó en frases como estas:
?La otra nota que hicimos no la entendí. No sabía si enojarme o no con lo que escribiste.? Glup… Uno se atraganta con ese algo con rúcula y cilantro que pidió en el bar de Palermo Harlem que eligió la entrevistada para el reencuentro, cinco años después de la nota que menciona».
?Iván está involucrado a un punto molesto; en los primeros días de Benito, parecíamos dos madres. En un momento le dije: Mirá, la mamá soy yo, voy a decidir algunas cosas sola . Lo entendió, y estuvo todo bien?.
«Al canal lo llevo siempre, y a los exteriores, cuando se puede. Si me toca grabar en un boliche con humo, no lo llevo.?
«Si estoy grabando y lo escucho llorar, me quiero matar».
«Al ser madre primeriza te pasa de todo: que no te sale la leche, que el bebé duerme demasiado, que el pediatra dijo tal cosa. Al principio, se me venía el mundo abajo».
«El parto por un lado es una experiencia casi mística: hay algo que se rompe, literalmente. Estás naciendo como madre y te estás dando cuenta de que está pasando eso. Y es perfecto, ¿viste?..»
«Ahora, la verdad, no tengo energía para pelear con nadie, no me interesa pelear mucho por nada porque tengo a mi niño».
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La mamá que mima
