8 julio 2009

Vuelve la alegría

Por P.Z.

?Todo lo que sé de moral, lo aprendí jugando al fútbol?. Albert Camus era fanático del fútbol desde chico. Vivía en Orán (Argelia), tenía prohibido jugar a la pelota porque se le gastaba las suelas de los zapatos y la familia no tenía plata para comprarle nuevos. Pero él no podía contenerse. Un día a la abuela se le ocurrió la forma de controlarlo: le puso clavos en las suelas, le hizo unas marcas y todas las tardes, cuando el pequeño Albert volvía a casa, se fijaba en el nivel de desgaste. Si estaban muy consumidos, Albert se comía terrible zurra. El chico se cuidaba evitando el castigo, pero más de una vez se dejaba llevar.

Es que el fútbol no comprende de contextos ni consecuencias. Cómo se explica, si no, que aquellos que puteaban al Gobierno por no retrasar las elecciones hayan estado canchereándole a la gripe desde las tribunas; lluvia y granizo incluido.

plantelboca1940

Camus no es el único escritor fanatizado por el fútbol. Aquí en la Argentina podemos armar un seleccionado A y B, con suplementes y todo. Ahora que ?volvió la alegría? al club de mis amores, se me ocurre proponerle un amistoso a Basile (o a Maradona, por qué no). Nosotros vamos con un 4-4-2 clásico:

Al arco: Juan Sasturain, que está bastante bien entrenado por Pirovano (el superhéroe de La lucha continúa), un ex arquero que siempre lleva una mano enguantada como MJ.

Los 4 del fondo:

– el Gordo Soriano, era tan fana de San Lorenzo que pintaba cada historia de azul y rojo,

– Fabián Casas es otro fana del cuervo; su nota sobre el 7 a 1, por ejemplo, me hizo sentir culpa por quedarme afónico gritando cada gol,

– Eduardo Galeano: ya sé que es uruguayo, pero escribió la mejor elegía que se le pueda dedicar al fulbo (El fútbol a sol y a sombra),

– y yo, que no escribo ni juego bien, pero soy el gordito dueño de la pelota.

En el medio los ponemos a:

– Juan José Sebreli que juega a desgano. No le gusta el fútbol y destruye a Maradona en Comediantes y Mártires (además de pegarle a Gardel, Evita y el Che), pero le va a dejar el bocho así de grande al que le toque marcar, porque no para de hablar ni de decir cosas políticamente incorrectas,

– José Pablo Feinmann debería ir al arco ?en la adolescencia jugó en ese puesto; como Camus?, pero él mismo dijo que era bastante malo, así que lo probamos en el medio: tiene pinta de 5 sacrificado,

– Martín Kohan, puede ir como doble cinco, si es tan obsesivo como cuando escribe puede ser un buen asistidor para los de arriba,

– Alejandro Apo pone la magia cuando se pone a contar esos cuentos que te emocionan y te erizan la piel.

De punta, dos:

– Pablo Ramos, va de 11 con la camiseta del Arse, gambeteando rivales como gambeteaba las maldiciones de la bruja del barrio, con la pulpo en Sarandí,

– Martín Caparrós, 9 de área, la palabra filosa y la mente lúcida para dejar con la boca abierta a cualquier arquero. Dibujó más de un gol en la crónica ?Boquita?, de lectura obligatoria para cualquier xeneize.

DT: Quién otro que Roberto Fontanarrosa.

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