Fue la que consiguió el suspendido Aníbal Ibarra al lograr que Diego Maradona se sentara
a su lado en los partidos de la Copa Davis. Apenas llegó el ídolo, fue recibido por todo el estadio con el clásico «Olé, olé, olé, Diegooooo, Diegoooo».
Pero el 10 fue rodeado también por otros integrantes del poder: Jorge Telerman, subjefe de gobierno porteño, Daniel Scioli, vicepresidente de la Nación, y Claudio Morresi, Secretario de Deporte de la Nación y el ministro de Educación, Daniel Filmus. Diez filas más atrás, como para guardar distancia de su enemigo político, estaba sentado Mauricio Macri, legislador del PRO.
Maradona estaba tan eufórico con la clasificación que prometió viajar a Croacia para alentar al equipo argentino.
Pero eso ya no le importaba a nadie.

