
Ayer el ministro de Salud Ginés Gonzalez García, mientras engullía bocado tras bocado en el almuerzo de Mirtha Legrand, se refirió al tabaquismo y a la Ley antitabaco que él, y el gobierno que le paga, buscan aprobar con desesperación. GGG dijo: ?Es muy simple: de un lado están las dos tabacaleras más importantes y del otro lado, millones de argentinos adictos. ¿De qué lado voy a estar??
La respuesta, por simple, es engañosa. Siguiendo las estrictas leyes del manual de procedimiento del gobierno de Kirchner, el ministro puso el guiño para la izquierda, pero dobló a la derecha. Porque más allá de la pirotecnia verbal, tanto GGG como el gobierno, están de lado de las tabacaleras. Y sobre todo, de una en particular.
Veamos:
El gobierno impulsa una ley antitabaco para todo el país, que prohíba fumar en lugares de trabajo, lugares públicos cerrados y todos los medios de transportes. El proyecto fue enviado al Congreso en agosto y se conoce como ?Ley Ginés?, en referencia al ministro de Salud y Ambiente, su principal impulsor.
Pero detrás de esa ley, se esconden intrincados intereses de todo tipo, que van desde económicos hasta feroces luchas de poder y lobby por parte de las dos tabacaleras más grandes del país: Massalin Particulares (Marlboro, Philips Morris, Parliament) y Nobleza Piccardo (Camel, Lucky, Derb, Kent, Pall Mall). A simple vista, la ley parece ser contraria a los intereses del multimillonario negocio tabacalero. Pero aunque parezca descabellado, uno de los principales impulsores de la Ley es Massalin. De hecho, en los pasillos del Congreso, al proyecto se le dice ?Ley Massalin?.
¿Por qué Massalin impulsa la ley que iría contra su negocio? Se dice en el sector tabacalero, que Massalin logró, ante el inevitable avance de las leyes mundiales que restringen el consumo de tabaco y a fuerza un poderosísimo lobby, ingresar un párrafo al proyecto de ley impulsado por el ministro de salud Ginés González García.
Ese párrafo tiene que ver con lo que ellos en el ministerio llaman ?el precio salud?, que no es otra cosa que el ?precio mínimo?, o sea, elevar el precio de todos los cigarrillos a 3 pesos con la infantil excusa de que un precio mayor en el atado haría desistir a muchos fumadores en su vicio.
Pero por qué la compañía que hoy domina el mercado de cigarrillos, fabricante de Marlboro, apuesta a una ley que restrinja el consumo y eleve el precio de los atados? Acá, cuando se trata de una compañía que vive de sus multimillonarias utilidades que nunca desearía ver disminuidas, es que hay que abandonar la explicación de salud pública para ingresar al terreno de la economía y los negocios.
Aunque a la ley la impulse del ministerio de salud y todos los medios de comunicación ?Massalin es una de las compañías que más dinero distribuye en pauta publicitaria y pauta no tradicional (PNT) en el país- estén centrados en discutir los aspectos médicos del problema, el concepto del precio mínimo se afirma en el proyecto de ley de una manera silenciosa. Por eso, a fuerza de mucha pauta institucional, es que siempre en los diarios, radios y en los informes de TV se habla del riesgo del cigarrillo y nunca de la cuestión económica y los negocios que hay detrás en una industria multimillonaria.
Según la teoría económica, y la opinión de los especialistas, si se imagina un escenario, donde por ley ?y no por el juego del libre mercado-, se eleva el precio del paquete a 3 pesos, lo que seguramente pase, mucho antes de que alguien piense en dejar de fumar, es un achicamiento feroz de la brecha que separa el precio de todos los productos de tabaco que se venden en el mercado. Por ejemplo: hoy tenemos un atado a 1,80, otro a 2 pesos, a 2,50 y así sucesivamente hasta llegar al Marlboro -con la mayor porción del mercado- a un precio de 3,40. De un día para otro, todos los paquetes de cigarrillos baratos pasan a costar 3 pesos. ?Lo que las leyes del mercado indican es que la gente, antes que fumar Saratoga, Melbourn y demás marcas a un nuevo precio de 3 pesos, se pasen en masa al Marlboro que va a costar apenas unos 40 centavos más?, confió una fuente cercana a un legislador de una provincia tabacalera.
Dentro del proyecto en el ministerio de salud todos conocen que el componente económico impulsado por Masalin, y la inclusión de este precio mínimo, producirá una posición monopólica de la marca más vendida, con un curioso y rotundo apoyo del gobierno de Kirchner.
Otro de los datos de los que no se habla demasiado es que hoy en el país, la venta de cigarrillos frutos del contrabando asciende al 12 por ciento del mercado y que la principal causa de que los cigarrillos de contrabando (mayormente de paraguay) y los cigarrillos falsificados no roben una porción mayor (con el consecuente desmedro en la colosal recaudación impositiva que eso implica) es que existe un mercado en argentina con una franja muy amplia de precios y productos. Los cigarrillos de bajo precio resultaron ser la barrera natural más activa contra el contrabando. Si hay cigarrillos de bajo precio, los contrabandistas no tienen mucho margen de ganancias y el negocio deja de ser atractivo. Pero si se lleva el paquete a 3 pesos como quiere Massalin, todas las compañías que venden en el segmento de los precios bajos, (muchas en manos de cooperativas de productores) desaparecerán dejando un terreno libre y fértil a un nuevo y mayor contrabando.
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Diario La Capital
