15 septiembre 2008

Plata quemada

por Martín Mur (columnista invitado)

La noticia que ayer publicó La Nación en su tapa sobre una valija con 4,2 millones de dólares en el mismo vuelo que trajo al venezolano Antonini Wilson con la valija de 800 mil dólares no declarados hecha por tierra, al menos, dos argumentos. El primero, el oficial, utilizado como discurso de defensa por la presidenta Cristina Kirchner, varios ministros (entre ellos Anibal Fernández) y algunos medios (como Página/12) que sostiene que es meritorio que la valija de Antonini haya sido capturada por organismos oficiales del Estado.
El segundo argumento no es oficial pero sí se escuchó en algunos medios (Petinatto en su programa de TV, por ejemplo). Y tiene que ver con la cantidad del dinero. Alegaban los defensores del gobierno que 800 mil dólares era muy poco para una campaña presidencial. Una burrada sin ton ni son porque aquella valija de ninguna manera era la única ni tampoco fue un hecho aislado. Hasta un flogger podía deducir que aquella valija era, apenas, la punta de un iceberg. Estaba clarísimo que había más plata negra, tal como surgió cuando a raíz del triple crimen se descubrieron los aportes a la campaña de CFK de empresas farmaceuticas y laboratorios truchos, que suman entre todos más de del 30% de lo recaudado por el partido de la actual presidenta. ¿Qué recibían a cambio esas empresas? Negocios vinculados a las obras sociales y prestadoras médicas.

¿Quedan dudas de que el dinero negro venezolano era para la campaña de CFK? Para el gobierno, todavía no hay pruebas. Sin embargo:

-El avión privado de Royal Air fue alquilado por la empresa estatal Enarsa. En el vuelo viajaba también Claudio Uberti, titular del Organo de Control de las Concesiones Viales (Occovi), organismo que depende del gobierno. Antonini dijo que la valija era de Uberti, quien renunció a su cargo.

-Horas después de que la valija de Antonini fuera capturada aquel sábado 4 de agosto en Aeroparque, Claudio Uberti hizo por lo menos quince llamadas al celular del secretario privado de Kirchner y a las nueve de la mañana del domingo, fue recibido en la quinta presidencial de Olivos. Dos días después de aquella madrugada de Ezeiza, Antonini estuvo en la Casa Rosada. Allí fue donde, según declaró en Miami, el ministro De Vido le dijo «quedate tranquilo, te vamos a bancar».

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