12 mayo 2008

La UTA que los parió

Me tomo el atrevimiento de escribir un segundo post.

Como todo día laboral. salí a las 8 de mi casa para ir a tomar el subte, con tiempo prudencial como para llegar a tiempo al laburo, y comenzar mi semana, como casi todos.

Sin embargo, fue muy ingrato encontrarme con un cartelito (hecho a mano, con un marcador gastado sobre un trozo de publicidad callejera dado vuelta y colgado con dos ganchitos precarios de las puertas de entrada) que anunciaba: «Línea D: Servicio interrumpido».

Antes de subirme al 60, demorar más de una hora y, lógicamente, llegar tarde al trabajo, fui a la boletería a pedir un justificativo laboral y pedí explicaciones.

– «Los del gremio decidieron parar. Y cuando empiezan con esto, es una decisión que dura todo el día».

Así de sencilla fue la explicación. La muchacha fue clara, escueta, resignada. Sabe que la medida es injusta, que le complica la vida a millones de usuarios, que es la peor manera de empezar la semana y que a la típica cara larga de cada lunes se le agregan un par de centímetros más.

Las calles se abarrotaron de autos particulares poco acostumbrados al ruido del tránsito porteño, y los usuarios de los colectivos se vieron invadidos por resignados pasajeros del subte, acostumbrados a viajar bajo tierra.

En tanto, los dirigentes de Metrovías siguen sentaditos en sus cómodos sillones, cobrando el insólito subsidio que el Estado les da. nadie garantiza el servicio obligatorio que la empresa debe brindar.

Ya en el trabajo, me entero que levantaron el paro porque se suspendieron las elecciones internas de la UTA, motivo inicial de la inaceptable protesta en hora pico.

¿Y la gente qué culpa tiene? ¡La UTA que los parió!

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