12 mayo 2008

No soy yo, sos vos

Por el Capitán Intriga – Son Cosas Mías!

Cuando Leandro me invitó a escribir para eBlog «respetando la onda del sitio», respiré aliviado, porque pensé que con postear la tapa de una revista con alguna vedette en totó o juntar cinco o seis links con las notas del diario del domingo estaba hecho.
Sin embargo, la idea no pareció agradarle mucho a Zanoni y me pidió que hablara algo de medios, publicidad y cibercultura, que es justamente de lo que este blog trata (¿ven la descripción en verde en el banner de ahí arriba? Cuando vuelva el dueño, de paso, le preguntan qué es cibercultura, que no está en el diccionario).

El pedido me cayó justo cuando estaba pensando en la publicidad de OhLaLa!, la última incorporación del Grupo de Revistas de La Nación para las chicas.

«No eras vos. Eran las revistas», dicen muy orondos los carteles, avisos en diarios (como el de la foto) y spots de radio? ¿por qué hablar de los demás y no de uno mismo para promocionarse? Inmediatamente, me acordé del famoso aviso de Crítica de la Argentina:

Hace algunas semanas Diego Rottman desglosó cada una de las supuestas afirmaciones. Incluso, antes de la salida del nuevo proyecto de Lanata, Crónica no se cansó de publicar notas en tapa en las que remarcaba sus primicias, bajo el título «El diario que no fabula», visiblemente enojados con la injusta calificación de la publicidad.
¿Por qué hay que hablar mal de los demás para hablar bien de uno? No hay dudas de que se trata de una tentación muy frecuente: cuando empezás a salir con alguien que viene de una relación importante, siempre es atractivo echarle tierra al ex; cuando entrás a un laburo en reemplazo de otro, parece sencillo marcar lo bien que uno hace las cosas, comparado con la pálida actuación del predecesor, y en las cenas de Navidad, no hay como contar lo buen hijo que es uno en comparación a nuestros hermanos.
A pesar de ser muy tentador, hay que resistir esta endemoniada manía de querer sobresalir sin marcar las cosas buenas de uno mismo, porque nada bueno sale de hablar mal del otro.
Y acá no sólo me refiero a las consecuencias kármicas de las malas acciones, sino de puro y duro cientificismo. ¿Se acuerdan del Desafío Pepsi? Fue una acción global de la marca hace algunos años, que en nuestro país llevó a Julián Weich a pedirles a varias personas que eligieran cuál era la gaseosa que más les gustaba entre dos opciones, desconociendo la marca de cada una. Las estadísticas se inclinaban a favor de Pepsi, que celebraba que lo importaba era el sabor.
La misma campaña se llevó adelante en varios países (en algunos, donde la legislación lo permitía, mencionando explícitamente a Coca Cola, en otros, como en la Argentina, no), pero nunca fue efectiva. ¿Por qué? Según un estudio que se llevó a cabo, porque a la gente no le gusta que le digan que está equivocada. Si fuiste fan de la cocucha desde chico, que te digan en realidad no te gusta tanto te enoja y te empecina con tu opción original.
De hecho, el Desafío Pepsi no significó ninguna mejora notable para la compañía y no volvió a realizarse a gran escala, salvo esporádicas apariciones. El foco del supuesto desafío no era que Pepsi era rica, sino que la Coca era fea y que no estaba equivocado al elegir algo feo por sobre algo rico.

Así que la próxima vez que quieras sobresalir, pensalo dos veces. Nada funciona mejor que relajarse y entregarse confiado a nuestros propios méritos, sin tener que recurrir a echarle tierra a los demás. No sólo se vive un poco menos amargado, sino que también da mejores resultados.

Leer Más