8 mayo 2008

El periodismo digital bebe del blog

Por Darío Gallo

Cuando Zanoni me invitó a escribir en eBlog, dije que sí sin saber por dónde iría para llenar mi post. Pero a poco de pensar se me ocurrió hacer la gran Zanoni: un chivo. Él es un especialista en vender su blog, venderse él y vender lo que sea. Incluso, venderle a un grupo de blogueros que es muy importante escribir en su blog mientras él toma vacaciones en Brasil (¿Te habrás cruzado con Gerardo Rozín, de luna de miel junto a la hija de Julio Bárbaro?). Vamos a ver cómo me sale.

El 1 de mayo se cumplieron tres meses desde que mudé mi escritorio a la puerta digital del Grupo Perfil. Y como queda mal hacer el balance en mi blog, lo hago en éste, con la objetividad de las estadísticas. Pero antes de ver los cuadros, me interesa destacar dos cosas: jamás antes había trabajado en un medio digital y mi única formación para eso ha sido el blog. Es cierto que soy un obsesivo en estudiar tendencias, buscar recursos para mejorar la escritura digital y estudiar herramientas que nos alivien la actividad cotidiana a los periodistas, pero de ahí a saber algo de periodismo digital hay un largo trecho.

¿Qué podía hacer entonces una vez ubicado en mi nuevo trabajo? Aplicar los conocimientos de tres años de blog en mi bloc, y meterle horas y horas para aprender sobre la marcha. De los conocimientos que tenía como bloguero apliqué varios:

a) Cantidad no significa calidad. Siete posteos mediocres por días suman menos que un post de lujo. En Perfil.com pasamos de subir unas 80/100 noticias por día, a unas 48/60. Hay una creencia muy extendida que a mayor cantidad de contenidos, más visitas. Sí, claro, pero qué contenidos.

b) Pensar en Google cuando se va a titular. Los títulos muy creativos que no dicen nada no sirven siquiera para un blog.

c) Analizar las estadísticas. Cómo, cuándo y quiénes vienen son un capital de conocimiento para aplicar… a la hora siguiente.

d) Mirar poco la competencia. No quiere decir que no leo eBlog, pero tampoco trataré de imitarlo. El secreto es buscar el estilo propio. Eso marca la diferencia.

c) No creer en las palabras oficiales. Los blogs nacieron para tener voz propia y ser ovejas descarriadas. Un buen blog jamás le creerá a Télam, un portal jamás podrà ser exitoso creyendo en cables de Télam.

e) Darle bola a los comentarios. Aunque sea para no hacer lo que piden…

Y hasta ahora ha ido bastante bien. Estos cuadros pertenecen al ente encargado de auditar los sitios web. El crecimiento de diciembre a abril ha sido de un 60%. Aunque no salieron aún los rankings oficiales, es probable que el sitio se ubique detrás de los monstruos Clarín y La Nación, a una distancia inmensa pero que ahora es más corta. Diez kilómetros menos diez metros ya no son diez kilómetros.

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Lo más importante de esta escalada interesante es que fue sin promoción. Estamos guardando los avisos para cuando dentro de mes y medio tengamos un rediseño total del sitio, para que atrase unos años menos. ¿Fueron esos principios de la blogocracia que hicieron posible crecer el sitio? Es probable que tengan parte del mérito. Cuatro o cinco de los integrantes de Perfil.com son blogueros y serán blogueros los que vayan a entrar en caso de seguir creciendo. Y aún alguno que no tiene blog propio, puede sugerir ideas que terminan concretándose en un blog.

El crecimiento de las visitas también empujó la cantidad de pageviews. En ese rubro, de enero a abril se creció el 127 % . Y siguiendo con las métricas a nivel competencia, en este período el medio digital que más creció fue La Nación con el 41%, y luego Perfil.com con el 35%. Podrá discutirse que es infantil adjudicar a la «cultura bloguera» el éxito de un sitio tradicional, pero no hay otra explicación posible. Estoy convencido de que el periodismo digital (y el otro también) debe beber de la frescura de los blogs. Incluso de blogs como éste. ¿O no?

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