4 mayo 2008

Paralelos

Por Jorge Búsico (periodismo-rugby)

Al autor de este blog y a quien esto escribe los unen dos pasiones: el periodismo y el rugby. Y por esas vueltas tan distintivas de la vida, Leandro Lalo Zanoni estudió periodismo en una escuela que yo fundé, pero fue él quien me enseñó y me aportó las herramientas indispensables para introducirme, hace algo menos de dos años, en este fantástico modo de comunicación que era un un jeroglífico -confieso: aún lo sigue siendo en muchos aspectos- para alguien que está cerca de los 50 y con tres décadas en la profesión. En síntesis, para una especie de dinosaurio que se resiste a los cambios tecnológicos y que aprendió el oficio con el ruido estripitoso y sagrado de las Olivetti. Uno que todavía prefiere -disculpen los bloggers- el papel a la pantalla, aunque aquí fue donde experimenté la forma más libre de hacer periodismo. Y eso sí que es único.

Lalo faltó ayer a la cita que habíamos pactado en el Atlético de San Isidro, donde mi club por herencia geográfica -y el de mi hijo- tenía un clásico por delante con su querido Belgrano Athletic, el marrón por donde transitó su vida por la ovalada. Se fue de vacaciones. Bien que hizo. Y por eso yo estoy aquí, tan ansioso y nervioso como en mi primera nota. Me asaltó eso del Dream Team, exagerado en lo que me toca y lejano, muy lejano -y no por la época- en la foto elegida. Es que, además, desde que ingresé en este mundo de la web -disculpen el término los especialistas- este blog, el mejor que conozco, según mi humilde opinión, forma parte de mi arsenal de información diaria. Hasta me tiento y entro a opinar.

¿De qué escribo? La pregunta me inquietó desde que Lalo me formuló la invitación. Bien, aquí estoy.

En un post (aclaración: hasta no hace mucho me resistía a este término; escribía nota) titulado Argentina II destaqué: «Sectores que quieren hacer creer que la realidad es como ellos la plantean; disputas de intereses en los cuales lo más lejano parece el bien común; planteos esquizofrénicos; acusaciones que reflotan viejos vicios; treguas que se convierten sólo en tensas esperas (lugar común del periodismo que viene bien en este caso); desconfianzas extremas; búsquedas de fantasmas donde no los hay; hasta la prensa en el medio -aunque esto es lo menos importante-, con silencios que pueden interpretarse de varias maneras y con sospechas a aquellos que opinan o se limitan a contar lo que pasa».

¿Les suena? Claro que con consecuencias mucho menos graves, este es el escenario que presenta el rugby argentino. Una realidad que contrasta con lo hecho por Los Pumas en el Mundial y con lo que significa el espíritu y la esencia de este deporte, la que se vive todos los fines de semana en los clubes de todo el país. Un panorama que no permite aprovechar el fenómeno -más allá del tercer puesto- que produjo el seleccionado en Francia y que va a contramano de los principios de que este es un juego en el cual se aprende a superar la adversidad, a formar amigos, a respetar al rival y al árbitro y a entender que lo único importante no es ganar. En fin, un deporte que enseña a vivir mejor en un mundo donde cada vez se vive peor.

Ayer, por ejemplo, esto último se vivió en el CASI.

Por último, no le creo a Lalo eso de que no vaya a conectarse a Internet en estos días de descanso. Estoy seguro que ya sabe que su querido Belgrano ayer perdió con el Atlético. ¿Cómo estará esta noche con el fútbol? No, esa es otra historia. Ya no tanto de paralelos, pero sí de pasiones.

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About Lalo

Periodista. Fundador de eBlog y tercerclick, agencia de nuevos medios. Tres libros. Escribo en El Cronista y revista VIVA. about.me/lalozanoni