Macho del teclado:
Ataca escondido detrás de su computadora. Prepotea en comentarios al autor del blog y/o a los demás comentaristas. Se cree listo y a veces hace creer a otros machos que lo es. Hace chistes más o menos ingeniosos para defenestrar a alguien. Si es un famoso tipo Andy Kusnetzoff, mucho mejor. Critica a todos los que lograron algo y se dice más inteligente que el resto, aunque él sepa que en realidad no lo es. Dice que Clarín es basura e idolatra en público a Alfredo Casero, aunque no le da gracia. En soledad, él se ríe mucho más con Dady Brieva, pero jamás lo va aceptar y si puede, lo atacará también a él en algún blog ajeno. Porque, en general, el macho del teclado no tiene blog ya que no se le ocurre más de tres o cuatro post consecutivos. Aunque algunos insistieron y ahí andan, haciendo papelones. El macho del teclado critica a todo y a todos, pero en persona será tímido, un corderito atado. Porque este tipo de macho sólo ataca golpeando las letras de su teclado.
Macho de la bocina:
Se aproxima a un peaje concurrido y faltando 30 o 40 metros para pagar, forma fila y empieza a tocar con insistencia su bocina, en curiosa forma de protesta frente a lo que él considera una injusticia: tener que pagar y esperar unos minutos para pasar. Así, el lugar se convierte en una sinfonía de bocinas descordinadas. Pero el macho de la bocina aminora su protesta a medida que se va acercando a la cabina. Una vez allí, pagará solícito el importe del peaje y partirá raudamente, no sin antes saludar al hombre de la cabina. El macho de la bocina nunca va solo en el auto y es posible que en el vidrio trasero tenga pegada la calco «No a las papeleras».
