25 junio 2007

Actitud

Que feo es ver a un mal perdedor sangrar por la herida. Verlo con furia incontenible, gritando contra todos y contra nadie. Impotente, tirándole la culpa a la mujer que tiene al lado por su no erección. Que patético resulta ver el llanto de un nene caprichoso pegándole piñas al piso. Como si la derrota aplastante no fuera cantada, ahora fingen sorpresa y se preguntan qué será de Ciudad Abierta y los amigos ñoquis y los subsidios y las notas de favor y nosotros los progres. Qué será de tí, pelado culto y de tí, querido profesor bien pensante. Son ellos los que lloran ahora porque les quitaron la silla. Hicieron tanto para nada que da bronca perder así. Hicimos tapas, notas en contra, mandamos mails, metimos miedo, revolvimos archivo. Hasta Néstor se metió y nada che, nada. Apenas un 40. Cristina esta vez ni apareció por el balcón y no vino nadie y hacía frío. Ganó la derecha. Vuelve Videla y la mano dura y van a matar a todos los cartoneros y privatizar las escuelas para que sean schools y no escuelas y nuestros hijos irán al kinder y comprarán pencils.
Son ellos que, bondadosos, nos dicen «dejá, no pienses, que nosotros pensamos por vos». ¿Y ahora quién piensa? ¿Quién matará por nosotros a 194? ¿Qué hará Fantino, Teresa y Fontova? ¿Y ahora? ¿Cómo salimos de esta? Ahora nos vamos a tener que meter la actitud buenos aires en el orto.
Al final, la democracia no era tan buena, che.

Hay que leer y guardar Página/12 de hoy. Es imperdible la columna de Aliverti, que pide que se hagan cargo los que votaron a Macri, pero escribe Menem en vez de Macri y dice que ganó el menemismo. O Verbitzky, que escribe Maurizio (sic) y todos los demás lloran y patalean porque ganaron los malos y perdieron los buenos.

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