17 mayo 2007

Un Versace original

Antes de volver a Buenos Aires, una escala en Miami para, entre otras cosas, terminar una nota que había empezado a escribir en marzo. Aquella vez estuve parado una hora en los escalones donde en 1997 un loco le pegó un balazo al famoso diseñador Gianni Versace. Así que mi crónica contará cómo intento que Chuck, un urso pelado tamaño gigante que custodia la mansión (hoy convertida en un exclusivo club privado) me deje entrar a conocer las diez habitaciones del impresionante palacete donde vivió y murió Versace.
En julio se cumplirán diez años del asesinato; fecha redonda que seguramente muchos medios aprovecharán para publicar algo del tano. Yo también. Por eso me puse a investigar su vida y a seguirle sus últimos pasos. Escribo esto sentado en el News Café, donde el 15 de julio, como todas las mañanas cuando estaba en Miami, Versace tomó su café sin saber que sería el último, agarró su diario italiano y caminó las dos cuadras que lo separaban de su casa, ubicada en la esquina de Ocean Drive y la 11, pleno corazón de Miami Beach. Pum, pum. Quedó tirado en los escalones sobre un charco de sangre. Lo entró su cheff personal, que ya estaba trabajando en la cocina. Un tal Donato de Santis.
Desde su infancia pobre en Calabria (Italia) durante la posguerra hasta ser el dueño de la moda mundial desde Milan, en el furor de los años ´90. ¿Cómo llegó a ser quién fue? En la Argentina, Versace se hizo conocido gracias al menemismo, en camisas de seda de colores que usaron desde Maradona, Susana Giménez, Valeria Mazza y Mariana Nannis hasta Zulemita y unos cuantos políticos, modelos, actores y futbolistas más. Versace y su dorado fueron sinónimo de poder y opulencia.
Bueno, no les adelanto más. Si quieren, en julio podrán leer la crónica en una revista y por supuesto, acá en eBlog.

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