La periodista Ana Clara Pérez Cotten estuvo ayer en los Premios Gardel y lo cuenta así para eBlog:
?Gracias totales?, dijo, casi obligado, Gustavo Cerati al recibir el Gardel de Oro. El fenómeno del artista multipremiado se repite todos los años. En 2006 le tocó a Andrés Calamaro y anoche fue el turno del ex Soda Stéreo que se llevó seis premios y el Gardel de Oro.
No hacían falta los segundos de suspenso después del anuncio de las ternas porque el ganador siempre salía de un múltiple choice bastante sencillo de resolver. El 70% de las nominaciones correspondían a producciones de compañías independientes, pero nuevamente las premiadas fueron las multinacionales. Entre terna y terna, Roberto Pettinato, el conductor de evento, leía ingenuos textos de CAPIF sobre lo mala mala mala que es la piratería.
En una noche de agradecimientos lacónicos y de muchos ganadores ausentes, la estrella fue ?El chinito?, el nene de siete años que ganó como Revelación Folklore. Subió al escenario vestido de gaucho y a pesar de que apenas llegaba al micrófono, dio un discurso de varios minutos pero coherente: con sujeto y predicado.
Una perlita: León Gieco confesó no estar enterado de que su disco, ?15 años de mí?, estaba nominado a Mejor Album de Catálogo mientras agradecía el premio.
Los Auténticos Decadentes ganaron en el rubro Mejor grupo de rock y subieron al escenario en patota. De pronto, camuflado con una peluca entre los integrantes del grupo, apareció Guillermo López, el pelado de CQC. ?Ahora que estamos en Telefé, nos colamos en el Trece?, dijo López al sacarse la peluca. (Ya había hecho lo mismo en los Martín Fierro)
Tocaron en vivo Gustavo Cerati, Diego Torres, Axel, Coti Sorokin y Vicentico. Fue una entrega desprolija que estaba pensada íntegramente para la transmisión televisiva. Encima con una insólita veda alcohólica. Ver a músicos sin alcohol es como ver a futbolistas en la Feria del Libro.
Párrafo aparte merece la interpretación de Ricardo Montaner (y orquesta) del tango ?Nostalgias? de Enrique Cadícamo. Fue un crossover triste, pero porque Montaner no sabía la letra.
