Jorge Telerman, el calvo candidato a Jefe de gobierno de la ciudad, tiene su blog personal. Fiel a su estilo, tiene algunos post muy particulares y un poco bizarros. Por ejemplo, tituló un post «Me copa la Davis» y mezcla cosas íntimas (recuperó su wincofon de la adolescencia) con datos sobre su gestión de gobierno y los actos de su campaña. «Ayer paré a un cliclista que venía sin casco, mientras caminaba por la Avenida Santa Fe. Primero lo reté, le dije que no lo quería volver a ver sin casco».
Además saca sus propias fotos familiares (la comida del Pesaj), muestra su primera Mac y se pregunta «¿Qué tipo de jugador en Gran Hermano sería yo?». Por ese tipo de cosas, el blog es muy entretenido y logra lo que a otros les cuesta mucho: llamar la atención.

Hace un rato, con Pablo Mancini nos preguntábamos si era de Telerman el blog y si él blogueaba realmente. Pablo, que además es vecino del afrancesado, dice que aunque no fuese de él, es el único político actual que se animaría a escribir uno de esa forma. Tal vez tenga razón. Pero yo no creo que sea él quien haga todos esos post sin ayuda.
A mediados de marzo escribí una columna en la revista Newsweek donde sostenía que los políticos argentinos le daban la espalda a los blogs y que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no sólo no blogueaban, sino que ni siquiera sabían qué era un blog. A los pocos días de esa columna, titulada «Son los blogs, estúpido», me llegó un mail de la diputada María Eugenia Estenssoro para invitarme a leer su blog, muy serio y formal, tal es su estilo personal.
También otro amigo me pasó el blog del legislador del PRO Esteban Bullrich, que además tiene un canal propio en Youtube donde sube sus ponencias en el Congreso.
De a poco, muy de a poco, los políticos empiezan a despertarse y ponerse a tono con los tiempos que corren.
¿Se imaginan el blog personal de Néstor K.? ¿Cómo sería el blog de Ginés?
