columna publicada el 24 de junio en el diario El Cronista
Publicidad hasta en el baño. La guerra marketinera entre Sony y Microsoft durante el lanzamiento de sus nuevas consolas incluyó hasta un aviso de la Xbox One pegado en el espejo del baño del hotel donde me hospedé en Los Angeles. La semana pasada se realizó en esa ciudad la Electronic Entertainment Expo, conocida como ?E3?, la feria anual de videojuegos más importante del mundo. Allí las dos compañías presentaron la próxima generación de sus consolas, la PlayStation 4 y la xBox One, a la venta a fines de este año. También se mostraron los avances y demos de más de cuarenta juegos para 2014. Los dos gigantes se sacaron chispas. Hicieron enormes presentaciones en estadios, se mandaron chicanas por los medios y empapelaron la ciudad con sus marcas. Es que la batalla por el trono no es menor: la industria de los videojuegos mueve actualmente unos 80 mil millones de dólares por año. Las consolas se apoderaron del centro del hogar y ya se usan para escuchar música, bajar y ver películas, navegar por Internet, hacer una videoconferencia con Skype, ver TV y también, claro, para jugar.
Sony largó la carrera con algunas ventajas. El precio de la PS4 en los Estados Unidos será de 400 dólares, cien menos que la xBox. La diferencia es importante, aunque la consola de Microsoft incluye el Kinect, que en Sony se llama Move y se compr aparte. Pero el tema del precio ganó los comentarios de los analistas y los consumidores.
Otro punto a favor: la nueva consola soporta juegos usados y no será necesario validarlos online para usarlos, como deberán hacer los que compren la Xbox. El anuncio se hizo entre gritos de ovación de los fanáticos. El mercado de juegos usados es enorme y permite que muchos usuarios puedan vender los juegos y comprarse otros a precios bajos (entre cinco y quince dólares cada juego, en la tienda GameStop). ?Es ridículo que Microsoft no te permita prestar un juego que compraste con tu dinero?, me dijo un periodista de México. Sony ya lanzó un irónico video en YouTube: ?Instrucciones para prestarle un juego usado a un amigo?.
Tras los anuncios, pude charlar un rato con Mark Stanley, el gerente general de Sony Computers en la región. Me contó que el mercado latino crece sin pausa. En 2012 se vendieron un millón de consolas PS3 y su objetivo es duplicar la cifra en 2013. ¿Cómo lo hará? algunas de sus estrategias son: campaña publicitaria agresiva (?Viví en estado Play?), subtítulos en español de los juegos principales, promociones para los más fanáticos (con combos de consolas y controles de edición limitada con los colores del juego, auriculares, etc), fuerte hincapié en el fútbol (PES y FIFA) y en las redes sociales.
El precio también es un factor importante. El año pasado la japonesa abrió una planta de PlayStation en Manaos, Brasíl, la tercera fábrica de PS en el mundo, después de China y Japón. Desde allí abastecen de consolas al enorme mercado brasileño. Las que se venden en nuestro país vienen de China, pero Stanley dijo que tienen planes de que sean también fabricadas en Manaos para bajar los costos y el precio final (hoy la PS3 más barata se vende en nuestro país a $3500).
Por último, hablemos de fútbol. En noviembre tendremos los nuevos FIFA y PES, versión 2014. Pude probar ambos y son una maravilla. Aunque no lo confirmaron todavía, finalmente la liga Argentina (con todos sus equipos) estará en el nuevo FIFA, a la venta en octubre y con Messi en la tapa como principal estrella.
Sony hizo un acuerdo con Konami (fabricantes del PES) para empujar su lanzamiento en la región, también en octubre. El acuerdo llamó la atención. Sony es sponsor de FIFA en la Copa del mundo y el año que viene lanzará el juego oficial del Mundial de Brasil.
Antes de irme, le pregunté a Stanley que le había parecido la nueva Xbox: ?trabajo tanto que no tengo tiempo para ver lo que hace la competencia?, me gambeteó. Me acordé de la frase del gran Jorge Luis Borges: ?Yo creo que habría que inventar un juego en el que nadie ganara?.

