La TV argentina está que arde. Ya son 21 los ciclos que están relacionados con el sexo, directa o indirectamente. El boom sexual en pantalla incluye programas íntegramente dedicados a la temática sexual (Doble vida, Historias de sexo de gente común), ciclos periodísticos que recopilan escenas de alcoba (Crónicas picantes, Indomables), ficciones con escenas aisladas (El patrón de la vereda, Botines) y crónicas sexuales con travestis y prostitutas (La liga, Cámara testigo).
El tema, logicamente, llegó a los medios gráficos. El último domingo el periodista Pablo Sirvén dedicó su habitual columna en La Nación espectáculos al tema sexo, y la tituló «Prohibido usar corpiños».
Sirvén escribió, algo puritano y extremista, que «desnuda de ideas, la TV argentina no tiene mejor manera de ocultar esa notable incapacidad neuronal tras el siempre impactante y rendidor recurso de desnudar cuerpos, mayoritariamente femeninos, con cualquier tipo de excusa en programas de ficción y no ficción, a cualquier hora del día y, especialmente, de la noche».
Por su parte, Página/12 dijo hoy: «Si en el 2004 el boom fue la ambigüedad (con explosión en todos los canales de travestis y gays simulados), ahora cotiza el sexo pago, desde los taxi boys de Doble vida a las excursiones a Palermo Rojo de La liga, Código y Cámara testigo, entre otros».
Estas son capturas de pantalla de Doble Vida:

