El fin de semana se armó una grande en el diario Infobae (propiedad de Daniel Hadad) porque intentaron despedir a dos periodistas sin ningúna razón. Una de esas personas había entrado al diario hace un mes (venía de Noticias). Pero los empleados pararon el diario y amenazaron con no salir. Hadad se hechó atrás y reincorporó a los dos periodistas. El clima interno no es el mejor, claro está.
Un fiel lector de eBlog dejó el siguiente comentario, que merece ser copiado textual. La info es confiable.
«Alguien pidió datos sobre lo que pasó en Infobae. Cuento: Hadad pretendió echar a dos periodistas para, en realidad, disciplinar a un par de editores que se habían revelado por los niveles ya insoportables de chupamedismo oficial de Infobae con el Gobierno. Los despedidos eran colegas ?llevados? al diario por los editores en cuestión, por eso los rajan, para golpearlos a sus jefes, para ponerlos en caja y de paso disciplinar a todo el diario que ya se encontraba reclamando un aumento salarial. Danielito, tan hábil en tantas cosas, erró el bochazo. El paro de los trabajadores, el viernes pasado, fue fulminante, y masivo. Paró todo el mundo, incluídos los jefes. Nadie escribió una puta línea, ni tocó una tecla; salvo uno, Daniel Stico, que ahora fue ascendido a no sé qué cargo. El sábado Hadad ya había reculado: reincorporó a uno de los despedidos. Faltaba el otro. El domingo los trabajadores de Infobae convocaron a la puerta del diario, a la tarde, para que les hagamos el aguante por si no los querían dejar entrar a la Redacción. Fue grosísimo: había más de cuarenta personas en la puerta, comisiones internas de como diez empresas. El segundo despedido no quería ser reincorporado, hasta que, en una asamblea impresionante, los compañeros lo convencieron de que tenía pelear por su reincorporación, colaborar para que Hadad se la comiera bien doblada, y después, si no está contento en el diario con lo que le toca escribir, ver en qué condiciones podía irse. Así fue la comisión interna a negociar. A las tres horas volvieron con un triunfazo: los dos despedidos adentro y en 48 horas hasta un interlocutor para empezar a negociar el aumento salarial. Hadad todavía no entiende nada. En este caso se convirtió en el Yrigoyen (por el presidente radical a quien, cuando estaba enfermo, le escribían un diario sólo con buenas noticias) de su propio diario. Va a tener que buscar información alternativa a la que le provee la mersada de la SIDE para ver hacia dónde van sus propios trabajadores».
