Como habrán notado, eBlog se tomó unos días de descanso. Sabrán disculpar el abandono.
El mar de Brasil se oscurece a veinte metros de este ciber-panadería-bar-gomería que cobra 1 real la hora. Hay tres computadoras y dos mesas de plástico con un par de sillas. En una, dos brasileños toman cervaza en ojotas y no se hablan. El chico de al lado -doce o trece- tiene, obvio, una remera amarilla con el cuello verde y Brasil en el pecho. Me pregunta si soy argentino y me grita: Carlitus!
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