1 septiembre 2006

Imaginar

Sin saberlo pero tal vez queriendo, hace 30 años Jorge Pistocchi ponía en marcha una revista que dejaría una huella en la gráfica argentina del último siglo y fascinaría a toda una generación: El Expreso Imaginario.

Ayudado por Pipo Lernoud, Horacio Fontova (ilustrador), Alfredo Rosso, Claudio Kleinman y Fernando Basabru y varios amigos y familiares más, Pistocchi lanzó el primer número en agosto de 1976 . En los afiches callejeros donde se anunciaba la nueva revista, decía: «Viajes, cuentos, sorpresas, rock».
Contra lo que se supone, el rock, al principio, ocupó apenas una parte de la revista (sección Mordisco, una revista anterior de Pistocchi). El Expreso Imaginario desgranó temas que hasta entonces no habían tenido espacio en otras publicaciones y mucho menos en aquellos años negros. Ecología, culturas orientales, cine, el boom del turismo, poesía, el I Ching, pintura, los nuevos jóvenes, la contracultura. Cualquier tema servía para provocar y ayudar a pensar. La música sirvió como excusa para decir otras cosas.
Un tal Rodolfo Páez contaba desde Rosario lo que pasaba con la cultura y la música en esa ciudad. Años después, se haría más conocido como Fito.
La revista pasará a la historia, además, por la relación con su público a través de las cartas de lectores, donde se discutían temas imposibles para la época. Las cartas de una tal «Laura Ponte» sedujeron a toda la redacción, hasta que decidieron conocerla. Era Roberto Petinatto, quien entró a trabajar en la revista y la dirigió durante los últimos tres años. El último número salió en diciembre de 1982, cuando la dictadura ya languidecía.

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