Que digan lo que quieran, pero los fotógrafos que persiguen al novio de Nicole Neumann de madrugada son unos nardos. El circo necesita de payasos, malabaristas y un público que pague la entrada y aplauda. Es hora de decir que los «paparazzi» son policías, facistas, buchones útiles del gran negocio del chisme ultra berreta (¿quién es Nacho Herrero?). Y además son cagones, porque siempre que se comen una trompada van corriendo a llorar a la policía y se escudan en la libertad de prensa.

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