Desde hace varios meses que presto especial atención a la enorme cantidad de periodistas que no saben manejar autos. Muchos de ellos, ya adultos y peludos, reconocen sin pudor que no nunca tuvieron registro de conducir y jamás, obviamente, aprendieron a manejar un auto. Pensé que se trataba de una casualidad, pero poco a poco me fui enterando de más colegas que no manejan. Y no sólo eso, sino que varios se ufanan de ir siempre en el asiento del acompañante. «Tomo taxi, es más cómodo», se excusan. No voy a nombrarlos porque no les gustaría verse escrachados (hay varios que tienen blog), pero seguramente cada uno de ustedes conoce algún periodista que no sabe manejar.
Resulta curioso y hasta puede sonar exagerado, pero sin ningún estudio científico serio en la mano, estamos en condiciones de afirmar que el periodismo es el oficio menos tuerca de todos y el que ostenta más cantidad de hombres que no tienen idea de cómo poner primera.
No vamos de paseo
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