18 diciembre 2005

Lasie

Al periodista Horacio Verbitsky se lo apoda «El Perro», por su rabiosa postura frente al poder. Sus denuncias de corrupción en Página/12 durante la era menemista y su postura frente a los derechos humanos lo hicieron famoso. Publicó exitosos libros que marcaron al periodismo durante la década del ´90, como «Robo para la corona» y «El vuelo», entre otros.
Pero hoy parece que Verbitsky está lejos de lo que supo ser. Tal vez a causa de la crisis de credibilidad de Página/12, que recibe increibles montos de publicidad oficial del gobierno y vende menos de 10 mil ejemplares diarios (según Poder Ciudadano). Y la mancha que le dejó el vergonzoso caso Nudler (ver) será difícil de limpiar con facilidad.

Lo cierto es que, por lo que fuere, los artículos de Verbitsky están en las antípodas de lo que fueron. Su columna política de hoy titulada «Dicho y hecho», habla de los entretelones políticos de la desición del gobierno de pagarle al FMI toda la deuda, de una sóla vez. Y sin pudor alguno, El Perro enumera una sucesión de «aciertos» de Kirchner durante su mandato, como descabezar la cúpula militar en una semana, «limpiar» la Corte Suprema (recomiendo la lectura del libro Justicia era Kirchner), enfrentar a Duhalde, etc. El artículo parece un pasquín K, una publicidad oficial. Solo le faltó el logo del partido y un slogan.
Hace poco, en una charla en FOPEA, el periodista dijo: ?El periodista debe decir todo lo que le parece mal. Ahora, puede haber un gobierno del que uno cree que tiene coincidencias en determinadas cosas y también debe decirlo. Criticar todo porque se es periodista creo que sería caer en la oposición por la oposición misma?.

Si hubiese que ponerle un nombre hoy al Perro Verbitsky, la mejor opción sería Lasie.

lasie


Algunos pasajes de la columna:

«Pero aun quienes cuestionen esa decisión (la de pagar), advertirán que Kirchner ha seguido un plan estratégico, que vincula componentes políticos, económicos, sociales, institucionales y morales de un modo al que el país no estaba acostumbrado. Sabe hacia dónde quiere ir y tiene una idea de las etapas de la travesía».

«Si resultó imprevisto que luego de la gran crisis de 1998-2002 la Argentina tuviera un presidente como Kirchner, los dos años y medio de su gobierno mostraron una creciente previsibilidad, que sólo ignoraron quienes no querían ver ni oír».

«Aun antes de asumir puso en negro sobre blanco el pliego de condiciones presentado por un personero del establishment político, económico y mediático que desde hace tres décadas ha predominado en el país: alineamiento incondicional con los Estados Unidos; cierre de los juicios por la guerra sucia y reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas; acercamiento al sector patronal de la economía; condena a Cuba; medidas excepcionales de seguridad. Kirchner respondió que no estaba de acuerdo y el subdirector del diario La Nación, Claudio Escribano lamentó en un editorial militante la ingobernabilidad que haría que el nuevo gobierno durara apenas un año. Kirchner se ganó la inquina del diario (del que Escribano acaba de anunciar su inminente retiro), pero a cambio de una saludable transparencia de posiciones».

«Hace un año y medio decidió que en las primeras elecciones de renovación legislativa de su mandato enfrentaría a Eduardo Duhalde, desoyendo esta vez las recomendaciones de cautela de su jefe de gabinete Alberto Fernández (?Cristina 2005?, Página/12, 13 de junio de 2004). Obtuvo una victoria de asombrosa contundencia y modificó en forma abrupta las relaciones de fuerza».

«El valor simbólico del replanteo de la relación con el Fondo gana para el país el derecho a seguir participando, en una pugna de resultado siempre incierto en la que por primera vez en muchos años no hay sólo retrocesos».

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