Columna publicada en Newsweek la semana pasada

La banda ancha es ?junto a los celulares- la vedette del mercado tecnológico actual. Pero a diferencia del negocio de telefonía móvil, la Internet de alta velocidad se encuentra, apenas, en la línea de largada y no para de crecer. Los números no mienten: según la consultora Frost & Sullivan, en 2012, los abonados con banda ancha llegarán a 30 millones en Latinoamérica (aunque con una ayudita de tecnologías como Triple Play y WiMax).
En la Argentina hay, según los principales estudios, 1,8 millones de abonados que disfrutan las mieles de navegar a alta velocidad. Esto representa un 15% de penetración (cantidad de cuentas por cada 100 habitantes) en un mercado que estima que a fin de año tendrá 16 millones de usuarios, según datos de Prince & Cook. El crecimiento de la banda ancha es vertiginoso: el 80 por ciento anual. ?Fundamentalmente por dos razones: el aumento de PCs en los hogares (1,3 millones por año) y que las operadoras están apuntando sus cañones con grandes inversiones para captar clientes en las principales ciudades del interior, porque Capital y GBA ya están en su techo?, explica Pablo Tedesco, de Prince & Cook.
Al menos en los próximos dos años, el terreno local será fértil y por eso las tres principales compañías del servicio ?Fibertel, de Clarín; Arnet, de Telecom y Speedy, de Telefónica? buscan aumentar su base de clientes con atractivas promociones. Todas ofrecen precios que van desde los $10 a los $30 mensuales durante los primeros seis meses y después aumentan a entre $50 y $100, dependiendo la velocidad y el abono (hogar o Pymes, la cantidad de megas, etc.).
Qué pasará una vez que el parque de PCs se ubique en su meseta, es la incógnita. De 10 millones de hogares que existen hoy en la Argentina, cuatro ya cuentan con PC (15% son notebooks). ¿Las operadoras financiarán las PCs para aumentar la cantidad de abonados? ?Es una posibilidad que no hay que descatar?, dice Tedesco.
Pero como en todo crecimiento abrupto, hay falencias. Las operadoras llevan la delantera ?compartida con las de telefonía celular- en motivo de quejas en Defensa al Consumidor. ?Entre los problemas más graves están las trabas para dar de baja (se contrata fácil por teléfono pero no aceptan terminar con el servicio por el mismo medio), la asistencia técnica, la calidad del servicio (que muchas veces difiere de lo prometido), los inconvenientes en la facturación y la mala atención al cliente?, explica Daniela Hacker, periodista especializada en defensa al consumidor y editora del blog noticiasdeconsumo.com. La batalla se presenta dura en los próximos años. Las compañías, si es que quieren retener a sus clientes, no podrán darse el lujo de seguir descuidando estas cuestiones.
