El último noviembre charlé con el periodista Patricio Barton la idea de que Facebook pueda terminar absorbiendo todo lo que hacemos en la Web. Dije, textual para la nota de Crítica: «Facebook es una aspiradora de la web que se está chupando todo el contenido. Cualquier cosa que se está haciendo hoy en internet no va a poder evitar pasar por alguna red social?.
Fotos, juegos, YouTube, blogs, Wikipedia, chat, foros. Todo eso y mucho más se puede hacer dentro de la red social fundada por Mark Zuckerberg, que ya tiene a más de 400 millones de personas registradas. Me impresiona que para muchos chicos y adolescentes, Internet sea sinónimo de Facebook y chatear en el MSN. Para ellos todo el resto es accesorio y lo usan eventualmente sólo en caso de extrema necesidad o para alimentar su propio perfil de Facebook. Por ejemplo, van a YouTube para ver videos y para embeberlos y compartirlos con sus contactos de la red social. Lo mismo para Wikipedia, blogs, portales y otros sitios de información como el Olé o La Nación.
La publicidad y el marketing tampoco resultan ajenas al fenómeno generacional: los chicos usan Facebook para enterarse de productos y servicios, ver comerciales y hacerse «fans» de las novedades de las marcas preferidas. Hace poco, alguien importante de Coca-Cola dijo que su sitio oficial no era más Coke.com sino… Facebook!
En un reportaje que me hicieron para el sitio ABC.es de España hace unos días, conté algo curioso: la cantidad de los comentarios en eBlog fueron bajando durante los últimos meses (no las visitas, que por el contrario, fueron subiendo). Pero lo llamativo es que cuando subo algunos post en mi perfil de Facebook, se acumulan allí muchos más comentarios que en el post original publicado en eBlog. Por eso titularon la nota («La gente ahora discute en Facebook, no en los blogs») de un modo tajante.
¿Por qué se produce esto? No lo sé, pero supongo que deben influir varios motivos. Uno es el problema del anonimato que Facebook logró resolver. Comentar en la red social implica dar la cara, nuestro nombre y apellido, exponer nuestros perfiles frente a nuestros amigos y desconocidos (cualquiera de los que comentan se enteran de nosotros si comentamos el mismo post). Incluso pueden saber más cosas sobre nosotros, como fotos, links, contactarnos, etc.
El otro motivo, que para mí resulta el más interesante para analizar, es el crecimiento impresionante que tuvo Facebook en tan poco tiempo y cómo lo usamos. Me explico: Hoy por hoy, todos «estámos» en Facebook. En cambio en los blogs, pasamos y seguimos de largo. Entramos, leemos los post y nos vamos. O los leemos por RSS. Este detalle es clave para entender a Facebook, que resulta ser una web viva y en constante movimiento. El uso que le dan ya varios programas de TV en vivo para interactuar con sus televidentes es un claro ejemplo de esto. Facebook es Internet en vivo.
Para comentar allí no necesitamos completar ningún campo de formulario, ya que ya estamos conectados y logueados. Sólo escribimos y listo. Y sabemos que eso que escribamos será leído al instante por nuestros contactos y seguramente, también respondido por alguien.
Y a partir de la semana pasada, Facebook se abrió a toda la Web de una manera que asombra (para bien y para mal). Cada sitio que quiera hacerlo, podrá poner en un artículo, post, foto, canción o lo que quiera, el botón «Me gusta» (I Like) oficial de Facebook. De esa manera, cuando nosotros (logueados en la red) hagamos click en el «Me gusta» de, por ejemplo, un nuevo libro en Amazon, nuestros contactos en Facebook se enterarán (a Lalo le gusta… ) y haciendo click, irán directo al link del libro en el sitio de Amazon.
Por ejemplo, si hacen click en el botón «Me gusta» de este post, SOLO sus amigos de Facebook se enterarán que están leyendo este post en eBlog. Y cualquier otro visitante de eBlog, podrá ver a quiénes de sus contactos en Facebook les gustó el post.
Las consecuencias son muchísimas, desde varios puntos de análisis. Seguiremos hablando de este tema en breve…

